Más del 60% de las exportaciones del Perú provienen de la minería, una magnitud que demanda una infraestructura eléctrica moderna, segura y capaz de anticipar fallas en operaciones de alta exigencia.
La minería es la actividad económica más relevante del país. Las exportaciones mineras representan más del 60% del total exportado por el Perú, según el Ministerio de Energía y Minas. Asimismo, el Perú es uno de los principales productores globales de cobre, plata y zinc. Este escenario revela un reto estructural que la industria minera arrastra desde hace décadas: la necesidad de modernizar su infraestructura eléctrica para responder al ritmo del sector.
Aunque el sector ha incrementado su producción y diversificado su cartera de proyectos, muchas faenas aún dependen de sistemas convencionales que no permiten visualizar el estado real de los equipos ni anticipar fallas críticas, advierte Schneider Electric.
“Hoy la minería peruana está alcanzando niveles históricos de producción y exportaciones, pero para sostener este crecimiento necesita una infraestructura eléctrica más moderna, digital y segura. La tecnología permite anticipar fallas, reducir riesgos y asegurar operaciones más eficientes y competitivas en el largo plazo”, señaló Adriana Fonseca, directora de Industrial Automation para Schneider Electric.
En este contexto, la modernización eléctrica se ha convertido en un factor determinante para asegurar operaciones más estables y seguras. Las tecnologías de supervisión digital permiten detectar variaciones en temperatura, carga o vibración antes de que generen incidentes mayores. Esta capacidad predictiva es especialmente relevante en zonas de difícil acceso, donde una falla no atendida a tiempo puede detener procesos completos y generar pérdidas significativas.
A su vez, la automatización industrial está redefiniendo la manera en que las minas gestionan procesos críticos. En plantas concentradoras, sistemas de bombeo, chancado o transporte de mineral, los sistemas automatizados permiten reducir la variabilidad, mejorar la eficiencia energética y mantener operaciones estables incluso frente a fluctuaciones externas. Esta evolución tecnológica no solo eleva la confiabilidad del proceso, sino que contribuye a un entorno laboral más seguro para los equipos en campo.
El avance hacia sistemas energéticos más limpios y robustos también viene cobrando relevancia. La electrificación segura, con equipos más eficientes, tableros libres de gases contaminantes, integración de renovables y microredes capaces de operar en zonas aisladas, permite que las compañías mineras reduzcan su impacto ambiental y, al mismo tiempo, fortalezcan la continuidad de su operación, finaliza Schneider Electric.

