El informe Talento Joven: Las motivaciones laborales de Millennials y Generación Z evidencia la caída del mito del “joven inconstante”, tradicionalmente atribuido a la Generación Z, que asocia el cambio frecuente de empleo con una supuesta falta de compromiso.
El último informe Talento Joven: Las motivaciones laborales de Millennials y Generación Z, elaborado por EAE Business School, perteneciente a la red superior de educación Planeta Formación y Universidades, en colaboración con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), revela un cambio profundo en la relación de los jóvenes con el trabajo: El 76,5% de la muestra afirma que le interesa permanecer más de dos años en una misma empresa, lo que rompe el mito del “joven inconstante”, históricamente otorgado a la Generación Z, que vincula el cambio frecuente de empleo con una supuesta falta de compromiso.
“No estamos ante una generación descomprometida, sino ante jóvenes que están dispuestos a quedarse cuando perciben oportunidades reales de crecimiento, aprendizaje y coherencia entre lo que la empresa promete y lo que ofrece”, señala Miriam Diez Piñol, directora del Máster en Recursos Humanos de EAE Business School.
El informe, además, desvela que el 45% de jóvenes que actualmente trabaja, el 35% lo hace principalmente para cubrir gastos y hobbies, mientras que solo el 27% identifica el empleo como un espacio de autorrealización.
“El empleo ha dejado de ser, para muchos jóvenes, el principal proyecto vital y solo una parte de ellos encuentra en el ámbito laboral un espacio de realización personal”, explica Diez Piñol.
LINKEDIN, LA PRINCIPAL HERRAMIENTA DE BÚSQUEDA DE EMPLEO
El estudio también pone de manifiesto que LinkedIn se consolida como la herramienta principal en la búsqueda de empleo: el 95% de los jóvenes la utiliza como canal principal. Aun así, el networking mantiene su peso, ya que el 64% recurre a contactos profesionales y el 29% a contactos familiares para acceder a oportunidades laborales.
Sin embargo, casi la mitad de los jóvenes (47%) considera que las empresas no terminan de comprender sus prioridades fundamentales. Entre ellas destacan la necesidad de tiempo para la vida personal, la flexibilidad, y un liderazgo ético, transparente y colaborativo. “Las organizaciones siguen poniendo el foco casi exclusivamente en la retribución, cuando para el talento joven el equilibrio entre salario, flexibilidad y calidad del liderazgo es determinante”, apunta Esther González Arnedo, directora del máster en Recursos Humanos en EAE Business School.
El informe muestra que los jóvenes aceptan un empleo cuando la oferta económica es justa, pero deciden permanecer por la flexibilidad horaria, el buen clima laboral y las posibilidades reales de desarrollo profesional. Por el contrario, abandonan la empresa cuando el salario queda por debajo de sus expectativas o cuando el ambiente interno se deteriora, y solo regresarían si se corrigen esos tres pilares: retribución, flexibilidad y liderazgo.
VIDA MÁS ALLÁ DEL TRABAJO
Esta centralidad de la vida más allá del trabajo se refleja también en otras decisiones vitales. El 25,4% de los jóvenes encuestados afirma haberse tomado un tiempo sabático, mientras que el 35,7% ha optado por explorar fórmulas alternativas como el emprendimiento. “No se trata de rechazo al trabajo, sino de una búsqueda activa de sentido, bienestar y coherencia entre la vida personal y la profesional”, aclara González Arnedo.
Por su parte, Paloma Martínez-Hague y María Isabel Cigüeñas, investigadoras peruanas de la PUCP participantes en el estudio, destacan que los resultados evidencian la existencia de un talento joven peruano comprometido y deseoso de estabilidad laboral cuando se ofrecen condiciones de crecimiento real, flexibilidad y liderazgo ético. “Estos hallazgos permiten a las organizaciones optimizar la gestión del talento al priorizar no solo la retención mediante salarios justos, sino también el equilibrio vida-trabajo y oportunidades de desarrollo, corrigiendo el desajuste actual que percibe el 47% de los jóvenes”, explican.
“El informe dibuja el perfil de una juventud más consciente y exigente, que redefine el valor del empleo y plantea a las empresas el reto de adaptar sus modelos organizativos para atraer y fidelizar al talento millennial y de la Generación Z en un mercado laboral en plena transformación”, sentencian las expertas.

