Robo de celulares y acceso a cuentas bancarias se disparó en más de 80% en un año

febrero 4, 2026

En los últimos tres meses, cerca de 5 millones 450 mil personas en el país reportaron haber sido víctimas —o conocer a alguien que lo fue— del robo de su teléfono celular, seguido del acceso no autorizado a sus cuentas bancarias. Así lo revela la reciente Encuesta Ipsos para el Observatorio del Crimen y la Violencia, que evidencia un fuerte crecimiento de este delito en comparación con el 2024.

La cifra representa un incremento de más del 80% respecto a diciembre del 2024, cuando el número de afectados bordeaba los 2 millones 970 mil. El aumento resulta especialmente alarmante porque no solo refleja un problema de inseguridad ciudadana, sino también el avance de redes de criminalidad organizada que utilizan la información personal contenida en los celulares robados para cometer fraudes financieros, según el reporte.

De acuerdo con los datos -publicados en el quinto reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia- el impacto se ha intensificado tanto en Lima, donde se registraron 13 puntos porcentuales adicionales, como en el interior del país, con un incremento de ocho puntos porcentuales. En ambos casos, la afectación es mayor en las zonas urbanas, lo que confirma que este tipo de delito se concentra en los principales centros poblados.

A nivel regional, las zonas norte y centro del país son las más golpeadas. En el norte, la incidencia pasó de 7% en 2024 a 18% en 2025, es decir, 2.5 veces más. En el centro, el salto fue aún mayor: de 8% a 25%, lo que implica que la vulneración de cuentas bancarias prácticamente se triplicó en solo un año.

NADIE SE SALVA

El fenómeno afecta a todas las edades y a ambos géneros, sin diferencias significativas, lo que refuerza la dimensión transversal del problema. Ante este escenario, el reporte advierte que el robo de celulares se ha convertido en una puerta de acceso directo a datos sensibles como claves, aplicaciones bancarias, correos y redes sociales, ampliando el daño económico y patrimonial de las víctimas.

Asimismo, los expertos coinciden en la urgencia de fortalecer las campañas de prevención y educación digital, así como de difundir los protocolos que deben seguir los ciudadanos en caso de robo, como el bloqueo inmediato del equipo, la suspensión de líneas y el cambio de contraseñas, para reducir el impacto de este delito que combina la violencia urbana con el fraude financiero.

Fuente: Quinto reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia

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