En un entorno donde la demanda digital continúa creciendo y los episodios de calor son cada vez más frecuentes, fortalecer la resiliencia térmica de los data centers se convierte en un factor estratégico para garantizar la continuidad de servicios esenciales y la competitividad tecnológica del país.
El calor extremo se ha convertido en un desafío operativo para infraestructuras críticas. En el verano de 2026, Lima alcanzó los 32,6 °C, según reportó el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), una cifra que pone a prueba la resiliencia térmica de los data centers responsables de sostener servicios financieros, telecomunicaciones, comercio electrónico y plataformas digitales que operan de manera ininterrumpida en el país.
“En entornos de altas temperaturas, la continuidad operativa de los centros de datos depende de integrar soluciones que optimicen la gestión térmica, reduzcan riesgos y permitan anticipar desviaciones antes de que impacten la infraestructura crítica”, comentó Juan Pablo Contreras, Líder de División para la Industria Liviana de Ecolab para Latinoamérica Sur, Centroamérica y Caribe.
En ese sentido, el vocero explicó que el incremento de temperaturas exige reforzar la eficiencia de los sistemas de enfriamiento y la gestión inteligente del agua para mantener condiciones térmicas estables frente a picos de calor. Para ello, los data centers en Lima vienen implementando soluciones tecnológicas y operativas como:
1. Optimización del flujo de aire interno: El diseño de pasillos fríos y calientes mejora la circulación del aire dentro de las salas técnicas, evita la mezcla de corrientes y reduce puntos críticos de sobrecalentamiento, elevando la eficiencia energética del sistema de climatización.
2. Enfriamiento líquido directo a componentes: Al dirigir el refrigerante hacia procesadores y equipos de alto rendimiento, se logra una transferencia térmica más eficiente que los sistemas tradicionales basados solo en aire, especialmente en cargas de trabajo intensivas como inteligencia artificial y servicios en la nube.
3. Sistemas adiabáticos inteligentes como 3D TRASAR™: Estas plataformas permiten monitorear y ajustar en tiempo real variables clave del sistema de enfriamiento, optimizando el uso de agua y asegurando estabilidad térmica sin comprometer la operación.
4. Monitoreo predictivo mediante sensores digitales: La integración de sensores y analítica avanzada facilita la detección temprana de variaciones en temperatura, presión o desempeño del sistema, reduciendo la probabilidad de fallas no planificadas.
5.Tecnologías con mayor eficiencia hídrica: La optimización del consumo de agua resulta clave en un contexto de mayor presión climática y regulatoria, permitiendo mantener rendimiento térmico con un uso más responsable de los recursos.
“Fortalecer la resiliencia térmica no solo protege la infraestructura tecnológica, sino que también contribuye a la sostenibilidad operativa y a la competitividad digital del país frente a escenarios climáticos cada vez más exigentes”, Contreras.

