El Certificado Único de Registro (CUR) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) es un documento electrónico oficial emitido por el Registro Nacional de Protestos y Moras (RNPM) que acredita la situación crediticia de una persona o empresa respecto a títulos valores protestados conforme a la Ley n.º 27287. Permite verificar si existen deudas vigentes o han regularizado compromisos. Es de emisión inmediata y válida en línea.
Ahora, el Registro Nacional de Protestos y Moras lanzó una versión renovada del CUR, diseñada para responder a las nuevas exigencias del mercado y reforzar la transparencia y seguridad de la información comercial en el país.
Milagros Longa, jefa de la institución, explicó que esta nueva versión incorpora mejoras sustanciales tanto en el diseño como en la funcionalidad del certificado, con una estructura más clara, moderna y estandarizada en sus tres modalidades: certificado negativo, certificados de anotaciones y certificados de títulos regularizados, las cuales responden a las distintas situaciones registrales de personas naturales y jurídicas.
Entre los principales avances destaca la incorporación de un código QR que permite validar la autenticidad del documento en línea, así como su registro en tecnología blockchain, garantizando la integridad, trazabilidad y seguridad de la información emitida.
ASISTENTE VIRTUAL
Adicionalmente, el proceso de emisión ha sido completamente digitalizado y cuenta con el asistente virtual “Camila”, mediante el cual los usuarios podrán solicitar y obtener su certificado en línea, en tiempo real, las 24 horas del día, los 365 días del año, eliminando tiempos de espera y facilitando el acceso desde cualquier lugar.
Este proceso se encuentra respaldado por soluciones tecnológicas de última generación, integrando capacidades de inteligencia artificial como Copilot, lo que permite optimizar la gestión, automatizar la emisión y asegurar una experiencia ágil y confiable para los usuarios.
Longa resaltó que el CUR se ha consolidado como un instrumento clave para la homologación de proveedores y evaluación de terceros; el conocimiento del historial y récord crediticio vinculado a protestos y moras, el sustento en procesos ante entidades financieras; la presentación en trámites ante embajadas y procesos profesionales o concursales; así como para la toma de decisiones en operaciones comerciales y contractuales, entre otros usos.

