Cómo el gaming puede despertar vocaciones tecnológicas

septiembre 1, 2026

Para muchos profesionales que hoy desarrollan software, gestionan infraestructuras críticas o trabajan con inteligencia artificial (IA), el primer acercamiento a la tecnología no ocurrió en un aula, sino frente a una computadora o una consola de videojuegos.

Más allá del entretenimiento, el gaming puede despertar desde edades tempranas la curiosidad por conocer cómo funcionan las tecnologías detrás de los personajes, gráficos y mundos virtuales, y convertirse así en una puerta de entrada hacia la programación y otras especialidades digitales.

“¿Cómo fue creado ese personaje? ¿Qué hay detrás de esos gráficos? ¿Cómo es posible construir un mundo completo dentro de una pantalla? Esa necesidad de descubrir el ‘cómo’ suele convertirse en el primer paso hacia carreras relacionadas con la tecnología”, explica Robert Calva, Ecosystem Solutions Lead para la región NOLA en Red Hat.

DEL JUGADOR AL CREADOR

La evolución de los videojuegos también ha estado estrechamente vinculada con algunos de los principales avances de la industria tecnológica. Desde las primeras consolas de 8 bits hasta los actuales entornos tridimensionales, el gaming ha requerido cada vez mayor capacidad de procesamiento y mejores herramientas de desarrollo.

Uno de los ejemplos más claros son las unidades de procesamiento gráfico (GPU). Su evolución permitió desarrollar videojuegos con gráficos cada vez más complejos y experiencias más inmersivas, pero actualmente su capacidad de procesamiento también resulta fundamental para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial y otras aplicaciones de alto rendimiento.

Según Calva, esta relación permite observar cómo tecnologías desarrolladas o potenciadas por las necesidades de la industria del gaming terminaron encontrando aplicaciones mucho más amplias.

Sin embargo, jugar puede ser solo el punto de partida. El siguiente paso para algunos jóvenes es intentar modificar aquello que encuentran en pantalla: personalizar personajes, diseñar escenarios, desarrollar mods o automatizar determinadas tareas. Es allí donde pasan de consumidores a creadores de tecnología.

CÓDIGO ABIERTO REDUCE LAS BARRERAS PARA APRENDER

En este proceso, el software de código abierto u open source amplía las posibilidades de aprendizaje al permitir acceder a herramientas de creación sin depender necesariamente de licencias comerciales.

Actualmente existen proyectos abiertos que permiten iniciarse en diferentes disciplinas. Entre ellos se encuentran Scratch, orientado al aprendizaje de programación; Blender, para modelado y animación 3D; Gimp e Inkscape, para diseño y edición gráfica; Audacity, para producción de audio; y Godot Engine, utilizado para desarrollar videojuegos.

Además del acceso a las herramientas, el modelo abierto permite estudiar proyectos creados por otras personas, reutilizar código, modificarlo y compartir nuevas soluciones con comunidades de desarrolladores.

Para Calva, esta dinámica tiene puntos en común con las comunidades que históricamente se han formado alrededor de los videojuegos. Mientras los jugadores comparten estrategias, experiencias y conocimientos, las comunidades de código abierto trasladan esa lógica al desarrollo tecnológico, donde diferentes personas pueden colaborar para resolver problemas y mejorar una misma plataforma.

“La lógica es la misma: aprender compartiendo. En la era de la inteligencia artificial ya no basta con formar programadores; se necesitan personas capaces de colaborar, adaptarse y construir sobre el conocimiento existente. Las comunidades abiertas permiten desarrollar esas habilidades desde etapas muy tempranas y preparar al talento que las organizaciones demandarán durante los próximos años”, sostiene.

TECNOLOGÍAS QUE SALTARON DEL GAMING A OTRAS INDUSTRIAS

Los videojuegos también han funcionado como espacios de experimentación para tecnologías que posteriormente encontraron aplicaciones en otros sectores.

La realidad virtual (RV) y la realidad aumentada (RA) son algunos ejemplos. Su desarrollo para generar experiencias digitales más inmersivas se ha extendido hacia ámbitos como simuladores de vuelo, capacitación industrial, entrenamiento, navegación y visualización de productos.

Una dinámica similar se observa en motores gráficos, emuladores, herramientas de desarrollo, hardware abierto y plataformas colaborativas que han permitido experimentar con nuevas soluciones y posteriormente trasladarlas hacia otros usos.

De acuerdo con Calva, este modelo también está presente en las empresas, que pueden combinar tecnologías abiertas con desarrollos propios para acelerar la creación de productos y servicios, aprovechando soluciones existentes en lugar de construir toda su infraestructura tecnológica desde cero.

El especialista considera que esta relación permite mirar a los videojuegos desde otra perspectiva: detrás de un futuro desarrollador de software, especialista en ciberseguridad, científico de datos o profesional de inteligencia artificial puede encontrarse una persona cuya primera aproximación a la tecnología comenzó intentando descubrir qué había detrás de un videojuego.

“Cuando la curiosidad encuentra una comunidad abierta para aprender, compartir y construir, deja de ser únicamente un juego y se convierte en innovación”, concluye Calva.