La Sunat ya no solo fiscaliza facturas, también la calidad de los datos que la respaldan

julio 30, 2026

La fiscalización tributaria está entrando en una nueva etapa. Con el avance de la digitalización y el fortalecimiento de las validaciones automatizadas, la Sunat está trasladando el foco del control desde el documento electrónico hacia la calidad de los datos empresariales. Esto significa que las empresas ya no solo deben emitir correctamente una factura electrónica, sino asegurar que toda la información que la sustenta sea consistente, esté integrada entre sus sistemas y cumpla con los criterios exigidos por la administración tributaria.

Este cambio de paradigma cobra fuerza en 2026, año en el que la Sunat ha ampliado su capacidad de fiscalización digital con medidas como la incorporación de nuevos emisores electrónicos desde la inscripción en el Registro Único de Contribuyentes (RUC), el fortalecimiento del Sistema Integrado de Registros Electrónicos (SIRE), mayores exigencias para la Guía de Remisión Electrónica y la incorporación de documentos como el DAE-SEAE y el DOAE.

LA FISCALIZACIÓN VA MÁS ALLÁ DE LA FACTURA ELECTRÓNICA

El nuevo modelo de control ya no se limita a verificar si un comprobante cumple con los requisitos formales. También evalúa la calidad de la información que circula entre los sistemas contables, los ERP y las plataformas de facturación, con el objetivo de detectar inconsistencias antes de validar una operación.

«El cumplimiento fiscal digital ya no depende únicamente de generar una factura electrónica válida. Cada operación debe sostenerse sobre datos confiables, estandarizados y consistentes entre todos los sistemas que participan en el proceso», afirmó Elizabeth Hernández Morales, country manager para Perú de ESTELA.

La ejecutiva explicó que una factura puede emitirse correctamente desde el punto de vista operativo y, aun así, ser rechazada por diferencias entre los datos registrados en los distintos sistemas, fallas en los datos maestros o incumplimientos de los criterios establecidos por la autoridad tributaria.

ERRORES EN LOS DATOS QUE ELEVAN LOS RIESGOS OPERATIVOS

Discrepancias en los datos fiscales de los clientes, registros duplicados, catálogos desactualizados o información desincronizada son algunos de los problemas que pueden desencadenar rechazos automáticos de comprobantes, retrasos administrativos y mayores costos para las empresas.

El impacto, además, trasciende el área tributaria. «Si un comprobante de pago electrónico no supera los procesos de validación, el efecto inmediato aparece en cuentas por cobrar. Los ciclos de cobro pueden retrasarse mientras se realizan correcciones, reemisiones y nuevas aprobaciones. Y ese retraso eventualmente alcanza al flujo de efectivo», advirtió Hernández Morales.

La calidad de los datos también resulta determinante en la guía de remisión electrónica. Si este documento presenta inconsistencias, el transporte de la mercancía no puede iniciarse, lo que expone a las empresas a actas probatorias emitidas por el fedatario fiscalizador e incluso al decomiso de los bienes o a la pérdida de productos perecibles.

LA CALIDAD DE LOS DATOS, UNA BRECHA PENDIENTE

Pese al avance de la digitalización tributaria, muchas organizaciones aún enfrentan dificultades para garantizar la integridad de la información que utilizan en sus procesos fiscales.

De acuerdo con el informe Digital Transformation (DX) in Tax Compliance and Statutory Reporting, de Thomson Reuters, el 70 % de los profesionales responsables del cumplimiento de impuestos indirectos afirma que sus organizaciones carecen de suficiente visibilidad sobre la exactitud de los datos que sustentan estos procesos.

El estudio evidencia que la gestión de datos se ha convertido en uno de los principales desafíos para el cumplimiento tributario digital y en un factor determinante para reducir riesgos operativos.

LA PREVENCIÓN GANA PROTAGONISMO

Frente a este escenario, la especialista sostiene que las empresas deben fortalecer la gobernanza de sus datos y adoptar un enfoque preventivo, basado en la detección temprana de inconsistencias antes de emitir los documentos electrónicos.

Entre las principales recomendaciones figuran mantener actualizados los datos maestros, estandarizar la información en toda la organización, sincronizar los sistemas de gestión con las plataformas fiscales, automatizar las validaciones previas y establecer controles permanentes sobre la calidad de los datos.

Asimismo, plantea incorporar herramientas de analítica documental y soluciones en la nube para centralizar, conciliar y analizar la información tributaria, reduciendo errores, costos operativos y riesgos de incumplimiento.

«Fortalecer la calidad y gobernanza de los datos permite reducir fricciones operativas y transformar el cumplimiento fiscal digital en una ventaja competitiva para el negocio», concluyó Hernández Morales.