Quedarse sin espacio de almacenamiento es un problema cada vez más frecuente en las laptops de gama de entrada. Estos equipos suelen incorporar unidades de menor capacidad para reducir costos, mientras que juegos, fotografías y videos demandan cada vez más espacio. El problema se agrava porque muchos modelos actuales utilizan SSD soldados a la placa o cuentan con chasis difíciles de abrir, lo que limita las posibilidades de ampliar el almacenamiento interno.
Ante este escenario, los SSD externos se presentan como una alternativa para ampliar la capacidad del equipo sin necesidad de abrirlo ni poner en riesgo su garantía. “Los SSD externos ahora son lo suficientemente rápidos como para convertirse en una alternativa fantástica cuando se necesita más espacio de almacenamiento rápido”, señaló César Moyano, director de Ventas Regional de Biwin.
Las unidades SSD externas cuentan con una carcasa dura y se conectan por USB tanto para alimentación como para transferencia de datos. Existen en distintos formatos y tamaños, desde modelos compactos como el Biwin Amber PM2000 –pensado para ampliar el almacenamiento de teléfonos, tablets y laptops– hasta unidades de mayor tamaño orientadas a equipos de escritorio.
Si bien todavía circulan en el mercado modelos más antiguos y lentos, los SSD externos más recientes alcanzan velocidades sostenidas de lectura y escritura de más de 2.000 MBps (Megabytes por segundo), un rendimiento que iguala al de algunos SSD internos PCIe3, y ofrecen capacidades de varios terabytes. Funcionan con conexión USB-C, sin necesidad de un puerto especializado, aunque también existen modelos diseñados específicamente para los estándares Thunderbolt 4/5 y USB4.
“El mejor rendimiento se obtiene cuando el puerto USB coincide con la generación USB del SSD, aunque no es un requisito excluyente”, explicó Moyano, quien también se refirió a la posibilidad de montar un SSD interno dentro de una carcasa compatible de terceros. “Biwin no puede pronunciarse sobre la calidad o el rendimiento de esas carcasas, pero un SSD interno de Biwin dentro de una carcasa capaz va a ofrecer un rendimiento fantástico, siempre que la conexión sea lo suficientemente rápida”, agregó.
Otra alternativa son las tarjetas SD o microSD, disponibles en algunas laptops a través de su ranura correspondiente. Aunque no alcanzan la velocidad de un SSD externo, permiten sumar de forma económica un terabyte o más de capacidad adicional. Biwin ofrece una gama de tarjetas con distintas clasificaciones y capacidades. “Ni siquiera las mejores tarjetas son lo suficientemente rápidas para gaming directo, así que conviene pensarlas como una opción para ampliar el almacenamiento a largo plazo de fotos, videos y otros archivos grandes”, explicó Moyano.
Entre los desarrollos más recientes de la compañía se destaca el Mini SSD CL100, una tecnología que combina el rendimiento de los SSD NVMe con la portabilidad de una tarjeta microSD. Disponible actualmente en sistemas de gaming portátil como el GPD Win 5, alcanza velocidades de hasta 3.700 MBps de lectura y 3.400 MBps de escritura en capacidades de hasta 2 TB.
“Los Mini SSD bien podrían ser el futuro del almacenamiento expandible en dispositivos portátiles. Es una de las tecnologías de las que estamos particularmente orgullosos”, afirmó Moyano, quien dijo para concluir: “A los diseñadores de notebooks modernas les gusta recortar costos reduciendo el almacenamiento, y eso deja a muchos usuarios sin el espacio que necesitan para lo que quieren hacer. Actualizar el SSD interno siempre es una gran opción, pero cuando eso no es posible, los SSD externos y las tarjetas SD son una gran alternativa, y ahora también se suman nuestros veloces Mini SSD”.

