Segunda vuelta 2026: recomendaciones para no caer en la desinformación o deepfakes

mayo 20, 2026

El Perú se prepara para una segunda vuelta de elecciones presidenciales con un escenario altamente complejo, donde la inteligencia artificial ya no es un riesgo futuro sino una herramienta activa en la disputa por el voto.

Cada vez estamos más expuestos a los deepfakes, esos contenidos audiovisuales generados con IA capaces de imitar un discurso, alterar una voz o construir una escena que nunca ocurrió. Cuando esa capacidad de suplantación de identidades entra en una campaña electoral, el impacto deja de ser tecnológico porque se convierte en una herramienta directa de influencia.

“Cuando hablamos de deepfakes en procesos electorales, el problema no es solo tecnológico, es de confianza. Si los ciudadanos dejan de confiar en lo que ven y escuchan, la legitimidad del proceso se debilita”, señala Alberto Juárez, vicepresidente global de verificación de identidad y servicios de confianza en Sovos, compañía tecnológica global especializada en soluciones de cumplimiento tributario, facturación electrónica y verificación de identidad digital.

PUNTOS DÉBILES EN LA SEGUNDA VUELTA
  • La segunda vuelta es el momento más vulnerable: A diferencia de la primera vuelta, donde hay múltiples opciones, la segunda concentra la atención en dos candidatos. Esto amplifica el impacto de cualquier contenido, especialmente si busca reforzar miedos o rechazos.
  • La desinformación no siempre es evidente: Hoy en día, no todos los contenidos que simulan “lo real» son deepfakes hiperrealistas. Muchos pueden ser imágenes o videos manipulados de forma sutil, lo suficientemente creíbles para sembrar duda, pero no necesariamente para ser detectados como falsos de inmediato. Esto demuestra que el riesgo no está solo en la sofisticación tecnológica, sino en la ambigüedad.
  • El timing lo es todo. Cuando un contenido circula en los días previos a la votación, la atención del electorado está en su punto más alto, entonces la capacidad de verificación es más limitada y la reacción emocional se intensifica. En ese escenario, incluso un contenido falso que luego se desmiente puede cumplir su objetivo inicial.
  • Cualquiera puede producir y difundir. A diferencia de campañas tradicionales, la IA reduce las barreras de entrada. No se necesita un gran equipo ni recursos significativos para generar contenido que parezca real. Esto abre la puerta a múltiples actores: simpatizantes, grupos organizados o incluso terceros con agendas propias.
  • El mayor riesgo es la pérdida de confianza. Quizás la lección más profunda no es tecnológica, sino social. Hoy, un contenido falso puede parecer real. Pero también, un contenido real puede ser descartado como falso. Esa doble posibilidad erosiona el punto de partida de cualquier democracia: la confianza en los hechos.
CÓMO IDENTIFICAR A LOS DEEPFAKES EN UN CONTEXTO ELECTORAL

En este escenario, de cara a la segunda vuelta electoral, Juárez brinda algunas recomendaciones para no caer en la desinformación por contenido manipulado:

  • Verifique antes de compartir: Si un video o audio genera indignación inmediata o parece explosivo, deténgase. Busque la declaración en medios reconocidos o canales oficiales antes de reenviarla.
  • Desconfíe de audios anónimos en WhatsApp: Los mensajes sin fuente clara, especialmente los que afirman “esto no lo verás en la prensa”, suelen ser desinformación.
  • Observe detalles técnicos: Movimientos labiales poco sincronizados, parpadeo irregular o tono de voz robótico pueden ser señales de manipulación.
  • Consulte fuentes oficiales: Revise redes verificadas de candidatos, organismos electorales y medios formales para contrastar información.
  • No reaccione emocionalmente de inmediato: Los deepfakes están diseñados para provocar miedo, enojo o sorpresa. Esa reacción rápida es parte de su estrategia.
  • Fomente la alfabetización digital en su entorno: Conversar sobre el riesgo de deepfakes con familiares y amigos reduce la probabilidad de que el contenido falso se viralice.

“En un proceso electoral, un video falso difundido en el momento adecuado puede alterar percepciones, sembrar dudas o desalentar la participación. La responsabilidad de decidir el futuro del país no solo corresponde a autoridades y partidos políticos, sino también a cada ciudadano frente a su pantalla”, concluye el experto de Sovos.