El BaaS regulado redefine la innovación y la competencia en el sistema financiero peruano

octubre 9, 2026

Por: José Gómez Amador, Regional Business Manager de Sensedia

El sistema financiero peruano está entrando en una nueva etapa. La reciente promulgación de la Resolución SBS N.° 01747-2026 establece un marco para el desarrollo del Banking as a Service (BaaS) y, con ello, introduce nuevas reglas para la forma en que bancos, fintech y otros actores pueden integrar y ofrecer servicios financieros.

Más allá del cumplimiento regulatorio, la norma marca un punto de inflexión para el ecosistema financiero peruano. La expansión de modelos digitales y la creciente conexión entre instituciones financieras y empresas de otros sectores hacen necesario establecer reglas claras sobre cómo se comparten servicios, cómo se gestionan las integraciones y, sobre todo, cómo se controlan los riesgos asociados.

Durante los últimos años, la incorporación de servicios financieros a través de canales digitales ha avanzado a diferentes velocidades. Con la nueva regulación, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) establece mayores exigencias de gobernanza para la exposición de APIs y servicios, lo que obliga a las entidades a elevar sus estándares tecnológicos y operativos.

Esto implica, entre otros aspectos, fortalecer los procesos de due diligence, la observabilidad de las integraciones, los portales para desarrolladores y el cumplimiento de estándares internacionales de seguridad, como ISO 27001 y PCI. El resultado esperado es un ecosistema en el que la innovación pueda avanzar sobre bases más sólidas de seguridad, trazabilidad y protección de los datos de los usuarios.

El crédito embebido gana espacio

Uno de los principales efectos que puede generar la expansión del BaaS es el desarrollo de nuevos modelos de distribución de servicios financieros. El consumidor ya utiliza plataformas digitales para comprar, pagar, transferir dinero y acceder a distintos servicios. El siguiente paso es que también pueda acceder a productos financieros dentro de esos mismos entornos.

Este cambio es especialmente relevante para un país que todavía enfrenta retos importantes en materia de inclusión financiera y acceso al crédito formal. Al mismo tiempo, el Perú ha registrado una rápida adopción de soluciones digitales de pago, impulsada por el crecimiento de las billeteras digitales y plataformas como Yape.

El BaaS permite conectar estos dos fenómenos. A través de este modelo, servicios como cuentas, medios de pago, tarjetas y créditos pueden integrarse directamente en plataformas de terceros. De esta manera, marketplaces, empresas de comercio electrónico, operadores y otras plataformas digitales pueden incorporar servicios financieros a sus propias experiencias.

El Buy Now, Pay Later (BNPL) y otras modalidades de crédito embebido encuentran en este escenario una oportunidad de expansión. Para el consumidor, esto significa que el acceso al financiamiento puede ocurrir en el mismo momento en que surge una necesidad de compra, sin tener que abandonar la plataforma que ya está utilizando.

La inclusión financiera, por tanto, comienza a depender menos de la presencia física de las entidades y más de su capacidad para integrarse a los espacios digitales donde las personas ya desarrollan buena parte de sus actividades.

Una nueva dinámica competitiva para la banca

El crecimiento del BaaS también modifica las reglas de competencia del sistema financiero. La consolidación de instituciones digitales y neobancos, como Prex Perú, junto con la expansión de billeteras digitales y superapps como Yape, está ampliando los puntos de contacto entre consumidores y servicios financieros.

Para los bancos tradicionales, esto plantea un desafío que va más allá de competir con las fintech por velocidad o experiencia digital. También abre la posibilidad de asumir un nuevo rol dentro del ecosistema: el de proveedores de infraestructura financiera para terceros.

Las entidades que cuentan con licencia bancaria y capacidades operativas consolidadas pueden utilizar el BaaS para llevar sus productos y servicios a nuevos canales, sin que el cliente necesariamente tenga una relación directa con la entidad que proporciona la infraestructura.

Pero aprovechar esta oportunidad requiere resolver una cuestión que sigue siendo crítica para buena parte del sector financiero: la modernización tecnológica. Las arquitecturas heredadas pueden dificultar la exposición de servicios de manera rápida, segura y escalable. Por eso, las plataformas de integración y las APIs adquieren un papel cada vez más estratégico.

Más apertura también exige más control

La apertura del ecosistema financiero no elimina los riesgos; los transforma. A medida que aumenta el número de conexiones entre bancos, fintech y empresas de otros sectores, también crece la necesidad de controlar quién accede a qué servicios, bajo qué condiciones y con qué nivel de autorización.

En este escenario, la gobernanza de APIs deja de ser un asunto exclusivamente técnico para convertirse en un componente de la estrategia de negocio. La autenticación, el cifrado de extremo a extremo, el monitoreo permanente de las transacciones y la gestión de terceros son elementos fundamentales para construir un entorno de integración confiable.

El desafío estará en encontrar el equilibrio entre seguridad y velocidad. Los procesos de incorporación de nuevos socios deben ser suficientemente rigurosos para reducir riesgos, pero también ágiles para no frenar la capacidad de innovación de las instituciones.

Una oportunidad para acelerar la transformación financiera

La experiencia de otros mercados latinoamericanos muestra que la evolución hacia modelos financieros más integrados requiere algo más que una regulación favorable. También demanda capacidades tecnológicas, estándares de seguridad y una estrategia clara para gestionar las relaciones entre las distintas partes del ecosistema.

Para el Perú, la regulación del BaaS representa una oportunidad para avanzar en esa dirección. La combinación de reglas más claras, infraestructura tecnológica moderna y nuevos modelos de colaboración puede facilitar la creación de servicios financieros más integrados y accesibles.

El siguiente desafío será llevar esta regulación del papel a la práctica. La capacidad de bancos, fintech y empresas tecnológicas para construir arquitecturas abiertas, seguras y escalables será determinante para definir el alcance de esta nueva etapa del sistema financiero peruano.